Mi práctica no se define por una sola disciplina, sino por los procesos de investigación que emprendo. Ser artista multidisciplinar, para mí, significa que la forma nace de la idea y no al contrario; que es el propio tema el que conduce a la materia. Cada proyecto implica adentrarme en un territorio desde la investigación histórica, teórica o sensorial, y dejar que el mismo proceso determine su formalización. Por eso mi trabajo se despliega en diversos lenguajes —textil, gráfico, pictórico, audiovisual, sonoro o comunitario—, entrelazando la investigación académica con la intuición, la cognición sensorial y la práctica colectiva.
Detrás de mis proyectos hay siempre un interés en comunicar procesos históricos o fenómenos sociopolíticos a través de objetos sensibles que tejan hilos entre pasado y presente, y abran la posibilidad de imaginar otros futuros. Me interesa la ficción especulativa como práctica de imaginación radical, así como el rol del lenguaje y las narrativas en la construcción de la realidad: desde las crónicas coloniales y los mitos fundacionales hasta la reapropiación de manifiestos artísticos, políticos o espirituales como herramientas de enunciación.